martes, 2 de julio de 2013

sinques


Fue maravilloso vivir en esa casa de retiro a mis treinta. Para ser sincero a mí me pareció increíble antes de la primera muerte, de ahí todo se vino como avalancha: don Pepe, Almita, el inge Cevallos, Álvaro con todo y su ajedrez... podría seguir pero sólo haría más aburrida, si se permite, la pesadez de la muerte.

Decidí irme a vivir a "Las Magnolias" cuando falleció mi abuela. Ella nunca quiso recluirse en un "asilo de esos para gente rica" y sufrió hasta el último de sus males atrincherada en su casa colonial del centro de la ciudad. La sufrió con las visitas obligadas de todos,incluyendo las de su nieto favorito o presumible favorito hasta sus diecinueve cuando llegó la noticia del embarazo de su amiga de fiestas en Guadalajara. El nieto favorito era yo, y mi abuela murió sin de saber su cambio en la lista de los preferidos y mucho menos de su bisnieta.

A los dos meses de su muerte y sólo cinco días después de la firma de los beneficiados por su testamento, me convencí a invertir una parte de mi herencia en tres años de "membresía" en aquella casa de retiro. Vivir ahí era fundamental para desenterrar la Novela de Paso; arrumbada desde los veintiuno junto con otros de mis proyectos adolescentes.

viernes, 5 de abril de 2013

...01


Santiago reconoció a Lorena en el atrio de una iglesia de Zapopan cuando terminó  la misa de cuerpo presente de su primo Guillermo.  Ella iba con un vestido negro corto y unos zapatos rojos de tacón, el pelo recogido, lentes oscuros y el celular en la mano, él con la misma camisa blanca del día anterior y unos pantalones negros.
Cuando  Santiago pasó cargando la caja de Guillermo a un lado de Lorena recordó el olor a vainilla de hacía dos días, de tres horas antes de que acribillaran a su primo.
A Guillermo lo balearon afuera de VanGo cuando estaba esperando en la camioneta a Santiago que había regresado al antro para conseguirle el teléfono de Sofía. Sofía se enteró el Domingo que Guillermo se había muerto un día antes; después de estar 3 horas en terapia intensiva en el hospital San Javier, que su funeral sería más tarde.
Lorena bajó las escaleras y caminó al lado izquierdo de la caja hasta que la depositaron en una carroza Range Rover negra que estaba estacionada en la calle.
 Mientras acomodaban el féretro, Ella se quedó esperando atrás de Santiago. Después los dos regresaron en silencio a la entrada de la Iglesia. A Santiago le temblaba la mano izquierda y se notaba que no tenía la menor intensión de disimularlo, igual no le había parado de temblar desde el sábado, cuando el doctor le avisó que su primo estaba muerto. Llegaron a la escalera, Lorena empezó a escribir en su teléfono  y él se sentó en el tercer escalón con la mirada fija en la carroza hasta que sonó su celular.
 -Sí
-¿Santi?
-¿Quién habla?
-Tú papá
-Ah…Sí, aquí te siguen esperando tus parientes
-Cabrón, acá te seguimos esperando en el aeropuerto
-Ya te dije que no voy a ir
-Hazle como quieras, nada más hablo para decirte que ya sabes dónde vamos a estar, si te quedas  olvídate de la lana y de los contactos
-¡No mames, pa! ¡Cómo puedes estar pensando en eso?
-¿ tú cómo no puedes estar pensando en lo que pasó?
-Y sí estoy pensando
-Pues ya estás grandecito , tú sabes. El Negro se queda contigo hasta que te largues.
Lorena se acerca a Santiago y se sienta a un lado…
-¿La familia?
-o algo así…
-¿lo conocías?
-¿a quién?
-a Memo…
-somos primos…
-¿muy cercanos?
- primos… –sonríe Santiago.
-¿entonces sí lo conocías?
-vivíamos juntos
Santiago se levanta para despedirse de los papás de Guillermo y le ayuda con la mano derecha a Lorena.
-Tíos…  -baja la cabeza antes de abrazar a su tía, cuando se separan le da mano al papá de Guillermo
-les presento a una amiga de Guillermo…, Lorena
-un gusto
-lo siento –se quita los lentes
-nosotros también. Gracias por todo Santi, te vemos en el crematorio.
-allá los veo
-¿tu papá ya se peló?
- acaba de salir el vuelo…
Viene una X6 blanca, los tíos se despiden y  caminan hasta la camioneta que se va siguiendo a la carroza.
-Entonces sí sabes quién soy...-dice Lorena, buscando los ojos de Santiago